Principios Básicos del ARCA Internacional que rigen al ARCA de México

PRINCIPIOS BÁSICOS DEL ARCA INTERNACIONAL QUE RIGEN AL ARCA DE MÉXICO

Toda personas, cualesquiera que sean sus dones o sus limitaciones, comparte una humanidad común. Tiene un valor único y sagrado y posee la misma dignidad y los mismos derechos.

Los derechos fundamentales de la persona son: el derecho a la vida, a los cuidados, a un "hogar", a la educación, al trabajo, pero también, puesto que la necesidad más profunda del ser humano es amar y ser amado, el derecho a la amistad, a la comunión y a la vida espiritual.

Para desarrollar sus capacidades, sus dones y realizarse, cada persona necesita de un medio en el cual pueda crecer, tejer lazos con otros en el seno de una familia o de una comunidad. Necesita vivir en la confianza, la seguridad y el cariño mutuo. Necesita ser reconocida, aceptada apoyada por relaciones afectuosas y verdaderas.

Las personas que padecen una discapacidad intelectual tienen a menudo unas cualidades de acogida, de maravillarse, de espontaneidad y de verdad. En su desamparo y su fragilidad, tienen el don para tocar los corazones y para llamar a la unidad. Así, son para la sociedad un llamado vivo hacia los valores esenciales del corazón sin los cuales el saber, el poder y la acción pierden su sentido y son desviados de su finalidad.

Las debilidad y la vulnerabilidad de la persona humana, lejos de ser un obstáculo a su unión con Dios, pueden favorecerla. En efecto, es a menudo a través de la debilidad reconocida y aceptada que se revela el amor liberador de Dios.

Para desarrollar la libertad interior a la que está llamada y para crecer en la unión con Dios, toda persona debe tener la posibilidad de enraizarse en una tradición religiosa que la nutra.

 
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